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Dime lo que calzas: Las instalaciones del Mar Menor ofrecen una gran oportunidad para revisar los pies, fuentes de vida

Dime lo que calzas: Las instalaciones del Mar Menor ofrecen una gran oportunidad para revisar los pies, fuentes de vida

Dicen que la cara es el espejo del alma, pero los que por su profesión conocen bien los pies y su naturaleza se atreven a reformular este dicho popular hasta asegurar que en nuestras extremidades inferiores residen muchas de las claves en la salud cuerpo. Una de ellas es Adela Velasco Baizán, responsable del servicio de podología que el Montepío de la Minería ofrece en sus instalaciones vacacionales de Mar Menor, en Los Alcázares. A su juicio, los pies hablan a través de su piel, de sus dedos, de las uñas... y, estética aparte, cuidándolos se previene y se gana en salud.

Como muchos de sus compañeros de profesión, la joven Adela Velasco considera que la podología es una rama de la actividad médica que ha estado marcada durante muchos años por los tópicos impuestos por el viejo oficio de callista (cura de uñas, durezas y hongos). Pero su actividad, para muchos desconocida, encierra actuaciones más amplias e importantes para la salud: corrección de malformaciones congénitas (pies planos, cavos o valgos), prescripción y seguimiento de ortopedias, tratamiento de dificultades de circulación sanguínea y de úlceras, infecciones u otras enfermedades relacionadas con la piel de los pies, una zona del cuerpo especialmente delicada.

La lenense Adela Velasco simboliza la batalla de estos profesionales, con tres años de diplomatura universitaria, por dar a conocer la importancia de mimar los pies. Al igual que ocurre con los dolores de espalda, las exigencias de nuestro tiempo, como el uso abusivo de tacones de equilibrio casi imposible o el castigo al que someten los pies muchos trabajadores (como los dependientes) o las duras sesiones deportivas, son ejemplos muy clarificadores de cómo está el panorama actual. Máxime en una sociedad que se pone cualquier cosa en los pies “con tal de lucir”. “Cuando duelen las muelas se va al dentista, cuando hay gripe al médico de cabecera; pero aún son pocos los que se marcan visitar al podólogo para ver si hay problemas”, dice Adela Velasco. A ello no ayuda que el sistema público de salud no contemple aún esta rama en su cartera de prestaciones.

El peligro de caminar con dolor

En Los Alcázares, los mutualistas del Montepío cuentan con una magnífica oportunidad en la misma sede central de la Avenida Europa para, en periodo de descanso, dejarse mimar y conocer su situación, corrigiendo esos problemas, que no son siempre estéticos. En una rápida consulta, un especialista podal como Adela Velasco puede detectar porqué una persona sufre dolores en sus pies, para después intervenir evitando que esa afección llegue a hacer imposible el caminar, como ocurre con muchas personas mayores, o lo que puede ser más grave, que ese dolor nos lleve a pisar inadecuadamente, con gestos que al final generen otro tipo de lesiones. Las personas mayores son las más afectadas. Este muy estudiado que el envejecimiento propio del cuerpo da lugar a unas alteraciones fisiológicas en el aparato músculo- esquelético que dejan la puerta abierta a este tipo problemas. Ante este proceso natural, el mayor error es no cuidar los pies. Para esta podóloga lenense, muchos de los problemas derivados por caminar mal podrían evitarse sin necesidad de esperar a ser ancianos, a quedarse postrado en el sofá de casa porque ya no pueden pasear, cuando con una pequeña ayuda, como un simple plantilla o una ortesis de silicona a la medida, pueden volver a caminar sin problemas. Un calzado adecuado hará el resto.

Los problemas dermatológicos, como las micosis (hongos), papilomas… son ya harina de otro costal, sobre todo en verano y en las duchas de las piscinas y las playas, periodo en el que Adela Velasco recomienda extremar los cuidados y, nunca mejor dicho, hacer caso al dicho popular: “andante con pies de plomo”.

 

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